Adelfa

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Nerium oleander L. cuyo nombre común es adelfa, laurel rosa, laurel de jardín, baladre o trinitaria entre otros; pertenece a la Familia Apocynaceae. La intoxicación por adelfa es parecida a la intoxicación por digitálicos, esto explica su acción patógena fundamentalmente a nivel cardiaco.

Su hábitat originario es la zona del Mediterráneo y Asia. Sin embargo, actualmente puede verse en muchas partes del mundo debido a su gran extensión como planta ornamental, ya que presentan gran resistencia, fácil crecimiento y buen aspecto. Es habitual encontrarla en la medianera de carreteras y autopistas, así como en parques y jardines.

Se trata de un arbusto de hoja perenne que puede alcanzar hasta 6 metros de altura. Presenta hojas lanceoladas que recuerdan al laurel, de color verde en el haz y más claras en el envés. Habitualmente con flores de color rosa, pero existen numerosas variedades con diferente número de pétalos y coloración. Las variedades blanca y amarillo pálido son también frecuentes de ver. Nerium oleander L. ha sido empleado en el pasado aprovechando sus propiedades tóxicas. En la formación de venenos caseros, frente a roedores e insectos, como remedio casero externo frente a la sarna del ganado, ...

La adelfa es extremadamente tóxica para animales y humanos.

Los principios activos se encuentran localizados en todas las partes de las planta (flores, ramas, semillas, savia, raíces), y principalmente en las hojas. Las diferentes partes tóxicas presentan similar toxicidad tanto frescas como secas. La dosis tóxica es del 0,005% del peso vivo en hojas, lo equivalente a 10-20 hojas aproximadamente para un caballo adulto. El consumo de adelfa en estado fresco es inusual ya que durante la masticación se liberan saponinas, las cuales producen una sensación de ardor en la cavidad bucal. Por el contrario, las formas secas son más palatables, siendo la principal fuente de intoxicación. La mayoría de casos tienen lugar por ingestión de ramas caídas, desechos de podas o mezcla de partes de la planta junto con otros alimentos. ​ Contiene hasta 5 glucósidos cardíacos (oleandrina, rosagenina, nerina, folinerina, etc.). La oleandrina y la nerina resultan ser los de mayor toxicidad. La estructura de ambos principios activos es muy similar farmacológicamente a la digoxina (cardiotónico ampliamente utilizado en las insuficiencias cardiacas). La forma de presentación más frecuente de la intoxicación por adelfa es la muerte súbita sin sintomatología específica asociada. Las sustancias tóxicas son absorbidas y llegan en primera instancia al corazón, causando daño sobre las células cardiacas y provocando diferentes alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias, bradicardia, taquicardia, bloqueo aurículo-ventricular...) hasta provocar la muerte por fallo cardiaco. Los síntomas en los animales que no mueren de forma sobreaguda, debido a un consumo inferior al umbral de toxicidad letal, son inespecíficos.

En el equino los primeros en aparecer son los trastornos digestivos como la diarrea hemorrágica profusa, también aparece letargo e inapetencia (ya que el principio activo es capaz de atravesar la barrera hemato-encefálica y acumularse en el sistema nervioso central), alteraciones renales, hepáticas y respiratorias consecuentes a la disfunción cardiaca también suelen aparecer. En otros casos se detectan nada mas que depresión, letargia y en el exámen clínico se aprecia arritmia y congestión de mucosas. El electrocardiograma nos confirma la presencia de patología cardíaca. De forma general, los hallazgos de la necropsia consisten en cambios vasculares, (congestión, edema y hemorragias), degenerativos y necrosis en diferentes órganos. Entre ellos encontramos corazón, riñones, hígado, pulmón, tracto gastrointestinal, meninges y parénquima cerebral. Es habitual encontrar hidrotórax, hidropericardio y petequias en epicardio y endocardio; especialemnte en ventrículo izquierdo. Los riñones y el hígado pueden aparecer congestionados, frecuente presencia de ascitis. Pulmones congestionados y edematizados, meninges y parénquima cerebral con congestión y petequias. En las formas sobreagudas se detecta generalmente solo signos cardiorespiratorios, como congestión del corazón y edema de pulmón.

Diagnostico Observar la planta en el entorno del caballo o partes de la misma en el alimento del animal, guían el diagnóstico. Así mismo, la presencia de hojas enteras o fragmentos en el estómago nos conducen hacia la causa de la muerte. Debe realizarse un diagnóstico diferencial de hojas de plantas con similar aspecto. Existen distintos test en el mercado para detectar la presencia de oleandrina. La técnica de cromatografía en capa fina (CCF) permite su detección en la ingesta. El inmunoensayo fluorescente polarizado o radioinmunoanálisis (RIA) determina la presencia de oleandrina en sangre, ya que esta tiene similar estructura farmacológica a la digoxina (sustancia que es detecta por el test y que provoca reacción cruzada con la oleandrina), si bien conviene resaltar que no es fácil encontrar un laboratorio que disponga de estas tecnologías, por lo que en general el diagnóstico es clínico, por hallazgos de necropsia o ante la certeza del consumo de la planta.

El tratamiento frente a la intoxicación por adelfa no suele aplicarse ya que como se ha comentado anteriormente, en muchos casos se presenta como muerte súbita. En caso de diagnosticarlo el tratamiento será sintomático, aplicando lavados gástricos si suponemos consumo cercano, carbón activo para evitar la absorción del tóxico, y tratamiento de apoyo, antiarrítmicos, por tanto, cabe destacar, la importancia en la prevención. Se debe evitar la presencia de la adelfa en un entorno con animales en libertad, atención a las hojas secas caídas, desechos tras la poda, control del alimento administrado a los caballos en busca de restos de la planta, etc.

Artículo escrito por Equisan Equina Integral http://www.equisan.com/images/pdf/intoxadelfa.pdf